10.10.2016

El ideal estético.

La concepción de lo bello a través de los tiempos ha sufrido diferentes cambios, sin embargo todas estas concepciones idealizan la perfección y muestran su propia visión de esta.


El arte religioso ha sido una representación de la idea de la mismísima perfección divina y es por ello que algunas de las más preciosas obras de arte jamás hechas son de tipo religioso ya que algunos artistas dedicaban gran parte de su vida y todo su empeño en representar de la mejor manera lo más maravilloso que ellos creían que existía. 

Las mujeres por otro lado han sido el gran símbolo de la belleza humana, donde algunas de ellas han marcado hitos excepcionales en sus respectivas épocas como Cleopatra, María Antonieta o Marilyn Monroe, quienes fueron grandes prototipos estéticos. Pero si de cambiar prototipos estéticos se trata, tal vez el caso más notorio fue el de Frida Kahlo que plasmó en su arte una belleza particular y contundente.

La desnudez por su parte ha mostrado al ser humano en su más cruda representación: un animal más. En este tipo de representaciones se plasma un retrato de nuestra vulnerabilidad y belleza, aunque puede ser ‒aún hoy‒ condenado moralmente.

Cabe decir que belleza no se limita a las representaciones físicas y entre sus otras representaciones resalta la musical. Un caso notable de cambio en el ideal estético de una sociedad es el que produjo la novena sinfonía de Ludwing Van Beethoven, la cual introdujo coros y fue por ello centro de críticas, pues se decía que de esta manera se arruinaba.

En cuanto a la subjetividad y relatividad de la belleza parece que no todas tienen las mismas visiones, no es raro escuchar que la belleza está en los ojos que miran. Paradójicamente, suele haber consenso con respecto a aquellos elementos y sujetos que se consideran bellos ¿Qué tienen en común? Simetría y proporciones áureas. 

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